Uva
(Vitis vinifera)
La vid prefiere un lugar soleado, cálido y aireado con la mayor cantidad posible de horas de sol. Necesita riegos regulares durante la fase de enraizamiento, pero más tarde es relativamente tolerante a la sequía y no tolera el encharcamiento.
Lo ideal es un suelo suelto, profundo y bien drenado con un pH ligeramente ácido a neutro, de aproximadamente 6,0 a 7,0. Un buen drenaje favorece un crecimiento radicular saludable y el desarrollo de frutos aromáticos.
En condiciones óptimas, comienza a fructificar después de unos 2 a 4 años y produce cosechas abundantes. Como planta trepadora, alcanza una longitud de unos 5 a 15 metros y puede crecer aún más con un soporte de enrejado adecuado.