Salvia farinácea
(Salvia farinacea)
La salvia farinácea prefiere un lugar soleado o semisombreado con temperaturas cálidas y buena circulación de aire. Necesita un riego moderado pero regular y tolera mejor los períodos cortos de sequía que el encharcamiento.
Lo ideal es un suelo suelto, bien drenado y moderadamente rico en nutrientes, con un pH ligeramente ácido a neutro, de aproximadamente 6,0 a 7,0. Deben evitarse los suelos demasiado pesados o permanentemente húmedos.
La planta no produce frutos comestibles, sino largas espigas florales en tonos azules, violetas o blancos. Suele alcanzar una altura de unos 40 a 90 cm y crece como una planta perenne o anual tupida y de floración abundante.