Maní rastrero
(Arachis pintoi)
El Maní rastrero prefiere una ubicación soleada a semisombreada en climas cálidos, tropicales a subtropicales. Requiere riegos regulares, tolera períodos cortos de sequía y crece mejor en suelos uniformemente húmedos.
Lo ideal es un suelo suelto, bien drenado, con un pH ligeramente ácido a neutro, de aproximadamente 5.0 a 7.0. Gracias a su capacidad para fijar nitrógeno, también prospera en suelos menos ricos en nutrientes.
La planta forma pequeñas legumbres subterráneas, pero se utiliza principalmente como cobertura del suelo o planta forrajera. Alcanza una altura de unos 10 a 20 cm y se extiende rápidamente como una alfombra densa y rastrera con flores amarillas.