El limón prefiere un lugar cálido, soleado y protegido, con mucha luz y buena circulación de aire. Necesita riegos regulares, manteniendo el suelo uniformemente húmedo, pero muy bien drenado.
Lo ideal es un suelo suelto, rico en humus y nutrientes, con un pH ligeramente ácido de aproximadamente 5,5 a 6,5. Es fundamental evitar el encharcamiento, ya que las raíces son muy sensibles a ello.
En condiciones óptimas, comienza a dar frutos después de 3 a 5 años, produciendo frutos jugosos y aromáticos. La planta suele alcanzar una altura de 2 a 5 metros y crece como un árbol o arbusto de hoja perenne, a menudo ligeramente espinoso.