Plátano macho saba
(Musa acuminata balbisiana)
El plátano prefiere un lugar cálido, soleado o semisombreado y protegido del viento. Necesita una alta humedad ambiental y debe regarse regularmente, manteniendo el suelo uniformemente húmedo pero bien drenado.
Lo ideal es un suelo rico en humus, nutritivo y muy bien drenado, con un pH ligeramente ácido a neutro, de aproximadamente 5,5 a 7,0. Una fertilización orgánica regular promueve un crecimiento vigoroso y altos rendimientos.
En condiciones óptimas, comienza a producir frutos después de aproximadamente 1,5 a 3 años, dando plátanos grandes y ricos en almidón. La planta suele alcanzar una altura de unos 3 a 6 metros y forma pseudotallos fuertes y robustos.